
Hace tan solo unos meses la ciudad de Turku, ex-capital de Finlandia, se echaba a las calles de la ciudad para festejar el sorprendente triunfo del equipo de hockey en la SM-Liiga. Con un presupuesto muy por debajo de los que manejabas Kärpät, HIFK y Lukko, entre otros, TPS se cargaba en semifinales al gran favorito, JYP, y aplastaba a HPK en la final.
Pero eso es el pasado, y lo que importa es el presente, que es gris oscuro en el club.
Después de 16 partidos disputados y 42 puntos en juego TPS sólo suma 5, con una sola victoria en el tempo reglamentario y otra en la prórroga. Terrorífico balance de los actuales campeones de la liga, que no lo ven nada claro en el comienzo de la nueva temporada.
Varios jugadores fundamentales salieron, como Ilari Filppula y Lea Sweatt, pero los refuerzos prometían, sobre todo el de Mario Valery-Trabucco, que dejó muy buenas sensaciones durante la pretemporada y también en los primeros partidos de liga.
Lo cierto es que el club no para de moverse y hasta el entrenador, Heikki Leime, ha sido despedido, por lo que TPS sigue a la espera de un nombre que espabile al equipo y despierte tanto talento dormido.
En 16 partidos, los de Turku han anotado 28 goles y han recibido 66, cifras que ni los Ilves de la temporada pasada llegaron a tener. Los nervios y la falta de control se plasman en los 356 minutos de sanción que suman todos los jugadores, una media de 22'25 minutos por partido, algo totalmente impresentable y fuera de lo normal.
La tabla anotadora del equipo la lideran Ville Vahalahti (el capitán) y Sami Venäläinen, con 14 (4+10) y 12 (4+8) puntos respectivamente, pero con un +/- de -5 y -7 cada uno. Otro - 7 para Mario Valery-Trabucco (5+1), que es el máximo goleador pero que no hace jugar al equipo, mientras que Janne Hauhtonen se lleva la palma con un -12 en 16 encuentros jugados.
Estadísticas de un equipo que cada semana parece tocar fondo pero que sigue hundiéndose más y más conforme pasan los días. Desde las oficinas tendrán mucho trabajo si quieren retomar el rumbo correcto y librarse, al menos, de ser últimos y pelear por mantenerse en la categoría. El público responde y sigue animando a los suyos (media de 5,169 espectadores por partido) aunque salgan del pabellón enfadados tras cada partido.
Difícil papeleta para el que venga a sustituir a Leime en el banquillo. Queda mucho por delante pero, ¿tendrá salvación TPS este año?
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